lunes, 1 de julio de 2013

Mi voz: El blog al servicio del periodismo ciudadano



Las “nuevas verdades” que imperen en el siglo XXI ya no serán construidas por una pequeña elite  sino por la sociedad  en general, cada vez con menos discriminaciones. Ya no será más un grupo que habla y habla e impone ideas, sino  redes sociales que exponen y aprenden a escucharse los(as) unos con los(as) otros(as).

Jorge Domínguez, fundador y CEO de la Red de Diarios Ciudadanos.

Para graficar un poco la fuerza que en determinados momentos puede ejercer la ciudadanía - tal como ocurre en la actualidad, con las protestas estudiantiles - el día 20 de marzo del año 2008 un joven profesor llamado Miguel Lobos, inició una dura batalla para salvar la vida de su hijo Kemuel, quien sufre de un extraño mal, llamado “síndrome de Hunter”.

Lobos utilizó la vitrina de “El Morrocotudo”, diario regional de Arica y Parinacota, perteneciente a la Red de Diarios Ciudadanos Mi Voz, para con punzantes columnas dar a conocer el drama de su hijo.

El caso provocó gran conmoción a nivel nacional, en parte por la perseverancia de sus padres, quienes pidieron asilo humanitario en la Embajada de España e interpusieron un recurso de protección en contra el Estado Chileno, provocando las críticas del actual Ministro de Salud, Jaime Mañalich. “No entiendo la naturaleza de este recurso, porque el tratamiento para este niño está cubierto, de manera tal que el objeto de hacer una maniobra judicial lo estimo improcedente y es más bien un recurso publicitario que una acción de fondo”, señaló Mañalich.

Pese a los pormenores, Miguel no se rindió y cada semana publicó en El Morrocotudo los avances y retrocesos de la lucha para que su hijo contara con el costoso tratamiento médico que le salvara la vida. 

El 12 de octubre de 2010 el diario publicó una conmovedora nota con todos los detalles del llamado “Caso Kemuel”, que finalmente hizo eco en la ciudadanía y autoridades. Hoy Kemuel se encuentra realizando el tan ansiado tratamiento médico.



Pero, ¿de dónde nace la idea de crear una red de diarios ciudadanos, algo que hace dos décadas atrás era inimaginable en Chile?

Según ha señalado su fundador Jorge Domínguez Larraín en varios medios locales e internacionales, “fue el martes 13 de septiembre de 2005 cuando publicamos la edición número uno de El Morrocotudo. Hito fundacional que ocurre en la ciudad de Arica y que da origen a la Red de Diarios Ciudadanos, empresa de medios participativos de mayor impacto en Chile”.

Domínguez dice que se dieron cuenta que existía en regiones una especie de disconformidad con las noticias que se le entregaban, además de un nulo conocimiento de las necesidades por parte de las autoridades, quienes sólo los consideran en período de campañas electorales.

En una entrevista publicada en “Periodismo Ciudadano”, Domínguez declaró: “por una parte teníamos la creciente y cada vez más densa cobertura de sucesos y farándula en la prensa chilena, especialmente en las regiones donde los medios locales bombardeaban a la comunidad con constantes noticias negativas, cargadas de violencia y desesperanza. Por otro lado la aparición de la web 2.0, con fenómenos como Oh My News, el primer diario ciudadano del mundo, además de la fuerte corriente bloguera que se instalaba en el país dieron lugar a la creación de Mi Voz.”

Sin duda que sin la existencia de la herramienta social de ese momento, el blog, la ciudadanía no podría haberse convertido en generadora de contenidos y eso Domínguez lo tiene claro: “en ese tiempo el blog era una promesa de democratización medial y probablemente los que partieron fueron súper visionarios”.

La línea editorial de Mi Voz va en directa concordancia con lo que es el “espíritu del blog”, ya que lo que buscan es generar diálogos y agendas con temáticas que promueven una vida en comunidad más fecunda; permitiendo que los distintos actores de la realidad social tengan un lugar donde conversar y debatir.

Sin embargo, y como hemos indicado, este fenómeno – periodismo ciudadano – ha tenido sus detractores, sobre todo en quienes practican el periodismo más  tradicional, esto porque no toleran que “cualquier” persona pueda escribir, descartando las normas de redacción y sin la correspondiente verificación de los datos. 

Frente a esto, Domínguez se apura en señalar que “el periodismo ciudadano no pasa por el reemplazo del periodismo tradicional, sino que apunta a generar un espacio de influencia desde los intereses de cada corresponsal. Los  medios tradicionales continúan en su tarea de emisión de información, mientras que nuestros diarios ciudadanos se transforman en un termómetro de las conversaciones que se generan en las ciudades de Chile. Por ello, no utilizamos el concepto de ‘periodista ciudadano’ sino que preferimos el de corresponsal ciudadano”.

Jorge Domínguez cree que en Chile lo “ciudadano” está asociado con algo extremo, “algo desordenado, peyorativamente de ultra izquierda, a veces”. Pero, para ellos, el concepto no tiene nada que ver con esas acepciones, ya que “ciudadano” se relaciona con las mismas autoridades, o las personas que trabajan en empresas. Por lo tanto, su invitación a reivindicar lo ciudadano consiste en hacerse parte de la realidad local y aportar con sus noticias, columnas, entrevistas y con las agendas que ellos quieren relevar y los debates que son necesarios abordar, en cada región del país.

Es por este motivo el trabajo que se realiza diariamente en Mi Voz es de sumo rigor. El contenido es generado en un 60 por ciento por los integrantes de su comunidad virtual, es decir ciudadanos que se inscriben formalmente para participar en el diario. Cada corresponsal postula su noticia o columna, la cual es revisada y filtrada por un equipo de periodistas profesionales, con el objeto de publicar contenidos responsables y que se ajusten a la línea editorial del diario.

Según cuenta su fundador, “nosotros tenemos básicamente un equipo periodístico en cada región y un equipo de apoyo, de soporte, en Santiago. Tenemos redes de corresponsales que han sido formados o han pasado por nuestros cursos, ellos son generadores de contenido junto a lo que hacen nuestros periodistas profesionales, en cada región del país”.

Además de esta rigurosa forma de trabajar, un elemento que llama la atención es la particularidad de los nombres de cada diario regional. “Los nombres de los diarios son fruto, normalmente, de un trabajo con los corresponsales, en una dinámica bien participativa y que tiene algunas etapas también con agencias de publicidad, que nos ayudan tomando estas ideas”, comenta Domínguez.

Destacan El Que Hay de Cierto de Copiapó, “El Martutino” de Valparaíso, “El Rancahuaso” de Rancagua, “El aMaule” de Curicó y “El Concecuente” de Concepción, entre otros. 

Jorge Domínguez con alguno de los medios de la red Mi Voz

Una de las características del llamado periodismo ciudadano apunta a que las personas puedan interactuar entre sí, rebatir una columna, aportar con información o simplemente estar de acuerdo. Lamentablemente esta interacción muchas veces se desvirtúa confundiendo el diálogo con ofensas y ataques gratuitos, lo que ha llevado a que varios medios apliquen políticas de uso cada vez más restrictivas. La Red de Diarios Ciudadanos tiene entre sus máximas la libertad de expresión, pero también es clara al momento de establecer las reglas en este sentido.

“El periodismo ciudadano, conceptualmente dicho, ha tenido una explosión brutal en el mundo, ahora hasta se puede ver en los noticieros de televisión videos o audios captados por el público. Eso antes era bastante marginal”, piensa Domínguez.

Según Domínguez, la vía chilena del periodismo ciudadano no ha estado exenta de problemas. En su opinión, los chilenos en muchos casos carecen de capacidades para generar acuerdos y a veces se nota bastante agresividad en Internet. “Esto para nosotros es un permanente dolor de cabeza. Todo lo que se publica en Mi Voz ha sido revisado y si hay algo incorrecto es por errores humanos, no hay máquinas comprometidas. Nosotros, por resguardos legales, nos protegemos bastante de no salir al aire con brutalidades y si lo hacemos es porque alguien se equivocó. Si hay alguien que dice un garabato lo bajamos y punto”, agrega.

En la actualidad, el fundador de Mi Voz cree que la primera etapa del medio ya se encuentra consolidada, pero el equipo no se conforma con eso y asumen nuevos desafíos. “Tenemos una posición interesante, que estamos consolidando y potenciando. Ella tiene que ver con ser una importante red de medios en regiones de Chile y esa es una ventana que nos interesa potenciar y tomar nuestra posición de distinción ahí”, señala.

Jorge cree que en Chile las regiones son víctimas de un “centralismo brutal”, por lo tanto los objetivos de Mi Voz van en la dirección de generar un cambio. “Todo se diseña desde Santiago y las regiones están alzando una voz importante solicitando atención, proponiendo temas que son necesarios levantar. Nosotros vamos a estar ahí atendiendo y trabajando en eso”. 


Mi Voz pretende potenciar el lugar que ha ido adquiriendo a través de los años, logrando cada vez mayor notoriedad, potenciando sus medios actuales y creando nuevos, incluso piensan en el exterior. “Hemos podido ir amasando una experiencia empresarial cada vez más madura y que en general es bien inédita en el mundo”, explica Domínguez.



El pionero: Oh My News

Si hay algo que el fundador de Mi Voz no puede esquivar cada vez que se le entrevista, es la comparación entre el fenómeno del sitio coreano Oh My News y la Red de Diarios Ciudadanos.

En diferentes ensayos, libros y documentos acerca del periodismo ciudadano y el blog como su herramienta de difusión, sin duda habrá un capítulo que cuente la historia de Oh My News, sitio fundado por Oh Yeon-ho y definido como un diario en el que no escriben periodistas calificados, sino que ciudadanos corrientes, que envían sus informes y los editores publican los mejores.

Creado en el año 2000, en su momento de auge llegó a contar con más de 38 mil “reporteros ciudadanos” de todos los países, quienes según se cree enviaban cerca de 200 nuevas notas al día.

Domínguez se siente muy orgulloso de la comparación entre Mi Voz y Oh My News, de hecho afirma que tuvo la posibilidad de ver el proyecto coreano directamente en Seúl, llegando a conocer a parte de su equipo. “Hay cosas que nos parecieron bien interesantes de esa experiencia. Además, en ese tiempo estaba bien de moda un libro que se llamaba Nosotros, el medio, que fue igualmente importante como inspiración teórica”, aclara.

Los intereses que teníamos de hacer medios en Chile tenían que ver con generar una instancia medial de mayor inclusión, de agendas no tan cortoplacistas, sin farándula ni crónica roja, que dieran alcance a voces que no eran representadas. Es así como nace El Morrocotudo”, explica.

En el 2010 y tras diez años de funcionamiento, Oh My News debió cerrar su sitio ya que según ellos mismos indicaban en un comunicado, fueron “victimas de su propio éxito”.

El comunicado agregaba: “Nos ha faltado un enfoque específico. Con reporteros ciudadanos de todos los rincones del mundo escribiendo sobre cualquier tema imaginable, se hizo cada vez más difícil cubrir temas de forma coherente”. Con notas que proceden de lugares como Afganistán, Brasil, Zimbabwe y todo el mundo, era imposible que nuestros editores comprobaran con exactitud cada fuente. De hecho el control es uno de nuestros principios básicos”.

Sin duda esto contrasta con una entrevista publicada en El Mercurio cinco años atrás, cuando por ese entonces se le preguntó al fundador de Oh My News cómo lo hacían para verificar que las noticias enviadas fueran verdaderas. Oh Yeon-ho respondía que tenían un sistema que aseguraba la exactitud de los artículos publicados. “No es a prueba de balas, pero nos sirve para garantizar la credibilidad. Por ejemplo, la comprobación de fuentes antes de firmar una nota y un sistema de comprobación de la investigación son algunas herramientas. A pesar de todo, rechazamos alrededor del 30% de las historias que nos llegan diariamente"

El cierre y/o renovación de algunos sitios de Oh My News puede ser considerado una derrota, tomando en cuenta que su aporte fue significativo en una época donde la palabra blog estaba recién siendo adquirida por la ciudadanía coreana y el mundo entero, actuando como una plataforma para lograr mayor participación del público en la creación de contenidos.

Tal como afirmara Ho en la citada entrevista, "Oh My News ha dado la oportunidad a ciudadanos comunes, para que expresen su opinión libremente rompiendo la mano de hierro de los medios grandes que establecen la agenda nacional. Permite que millares de ciudadanos con diversas voces hablen a través de la web. Este cambio revolucionario es una amenaza enorme para los medios grandes".